El gran salto de Pía Guzmán – Las Últimas Noticias
25 Oct

El gran salto de Pía Guzmán – Las Últimas Noticias

La periodista de 35 años dejó la televisión, aprendió inglés, contabilidad y química para lanzar Pía OK. Importa las materias primas para crear sus productos.

“No podría estar sentada en un escritorio. Me aburriría como ostra”, decía Pía Guzmán (35, soltera, sin hijos), la modelo del extinto programa “Rojo” que pasaba tropezándose en el set y sacando risas con sus “piazos”, como le decían a los chascarros de su despistado personaje.

Hoy, siete años después, la también periodista está sentada en el escritorio que armó en su departamento en Vitacura, sacando cuentas, contestando emails y aprendiendo de tretapéptidos y moléculas orgánicas. Concentrada ciento por ciento en su negocio Pía OK ( www.piaok.cl ), una línea de productos para la piel, que consiste en concentrados de proteínas y vitaminas que se aplican antes de las cremas.

Pía cuenta que mientras fue modelo y trabajó en la tele, siempre se preocupó mucho del cuidado de la piel. Hasta que le surgió una duda. ¿Qué tan ciertas eran las maravillas que anunciaban las cremas que salían a la venta?

“Hice un estudio de mercado. Quería saber cuáles eran los componentes activos que las cremas más tenían, como la elastina, por ejemplo”, cuenta. A partir del 2008 y mientras trabajaba como reportera y panelista de programas de farándula, aprovechó cada momento libre para resolver sus dudas.

“Iba al supermercado y a las tiendas y me fijaba en las etiquetas de las cremas. Gugleaba cuáles eran los principios activos, reporteé mucho a través de Internet e hice un reporteo físico. Probaba los productos y tenía unas amigas de conejillas de India a quienes iba monitoreando. En ese momento pensé: Si tal componente es tan bueno, ¿por qué no se hacen productos sólo con eso? Ahí decidí sacar mi propia línea de productos de belleza”.

-¿Cómo partiste con el negocio?

-Me tuve que asesorar por doctores y por químicos para saber, primero, si se podía hacer eso o no. Pedí horas a dermatólogos y me reuní con químicos para hacerles unas mini entrevistas y preguntarles de los compuestos y cómo funcionaba. Después empecé a viajar. Me fui a Europa y a Estados Unidos a ver las tecnologías que usaban.

-¿A qué partes ibas cuando viajabas?

-Al principio partí vitrineando nomás, después me fui directamente a conocer las empresas y los laboratorios que me mostraron cómo trabajaban y operaban.

-¿Cómo contactaste a los laboratorios gringos?

-Todo lo dejé coordinado desde Santiago. Mandé muchos mails, hice llamadas. Al principio me costó explicarles que quería lanzar una línea propia. Cuesta que te pesquen. Pero allá me di cuenta de que cuando uno viaja a un laboratorio, uno es un potencial cliente, entonces, no te pueden cerrar las puertas.

-¿Qué aprendiste en el laboratorio?

-Hay horas establecidas para visitar. Todo es brillante, espectacular. Ellos te explican todo, cómo obtienen las materias primas, cómo las elaboran, cómo son los envases, etcétera. Lo difícil es encontrar esos laboratorios.

-¿Cuántos viajes hiciste?

-Seis o siete. Obviamente que mezclé y aproveché los mismos viajes para las vacaciones, porque no tenía el presupuesto para las dos cosas.

-¿Sabes inglés? ¿Te costó comunicarte?

-Hablo un poco, no muy bien, pero escribir un email en inglés no es difícil. Ellos igual te entienden. De todos modos, yo me preparé para eso porque sabía que me iba a costar. El 2010 me fui a estudiar dos meses y medio al (instituto) PLI en Vancouver. Me quedé en un departamento en el centro. Fue en la época cuando se murió Michael Jackson. Incluso, mientras caminaba por la calle, llegó un móvil de prensa internacional a entrevistarme por la muerte de Jackson. Di una cuña con mi inglés precario.

-¿Cómo empezaste a hacer tus productos?

-Me fui a un laboratorio chileno, hablé con encargados de la elaboración de los productos y empezamos directamente a ver las materias primas. A través de ellos importo los principios activos de Estados Unidos, y con un químico de acá empezamos a hacer las fórmulas. Luego las probamos, las estudiamos y cuando estuvimos conformes, las sacamos. Eso se puede demorar harto. Uno les pasa productos a los cosmetólogos y dermatólogos para que vayan probando. Y por último, tuve que conseguir el certificado del ISP (Instituto de Salud Pública).

-Entonces, tú lo elaboras todo, no es que compres afuera y listo.

-Claro. Son productos ciento por ciento propios. Traigo las materias primas, pero se elaboran acá. Por eso, lo difícil fue tirarme a la piscina con una línea creada por mí, no con el respaldo de otra marca.

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Articulo Original: Las Últimas Noticias

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